Podcast Antonio Pacios MSC

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domingo, 6 de noviembre de 2011

«¡TODO UN SEMINARIO MÁRTIR!»

«¡TODO UN SEMINARIO MÁRTIR!»
«Seis de nuestros compañeros son ya mártires; pronto esperamos serlo nosotros también, pero antes queremos hacer constar que morimos perdonando a los que nos quitan la vida y ofreciéndola por la orientación cristiana del mundo obrero, por el
reinado definitivo de la Iglesia Católica, por nuestra querida Congregación y por nuestras queridas familias». 

Emociona leer estas palabras que firmaron los seminaristas claretianos antes de su martirio, y que nos han llegado gracias a los dos seminaristas de nacionalidad argentina, que habían sido reclamados por el Gobierno de su nación.
Hoy finalizamos el Año Conmemorativo del 75º aniversario de los Mártires del Seminario Claretiano de Barbastro. El papa Juan Pablo II, en el acto de su beatificación, destacó emocionado: «¡todo un Seminario mártir!». La Eucaristía, que este domingo
presidiré en la Catedral de Barbastro, será televisada para toda España, como gesto de acción de gracias por el testimonio de estos jóvenes seminaristas.
Nuestra Diócesis, como bien sabéis, es la que proporcionalmente ha tenido mayor número de mártires en la persecución religiosa del año 1936. Ellos son el tesoro de nuestra Iglesia. Siguiendo el ejemplo de Jesucristo, pusieron su vida entera al servicio del Reino de Dios. Ellos vivieron la fe bautismal con toda intensidad, sacrificando su vida por amor a Dios y con la esperanza de la vida eterna. Los mártires son el mejor modelo del ser cristiano. Su ayuda y su ejemplo son decisivos para nosotros en los tiempos que vivimos.
Son ejemplo de una fe vivida heroicamente. Renunciaron a la vida porque veían ante si la verdad de Jesús, la verdad de las promesas de Dios, la grandeza y el valor de la vida futura que esperaban con fe y confianza.
En estos momentos, en los que muchos sienten la tentación del miedo y de la inseguridad, nuestros mártires son el mejor ejemplo de fe, de caridad y de perdón. En un tiempo en el que impera la codicia y la sensualidad, los mártires son ejemplo de desprendimiento, ejemplo de oración, de amor a Dios y al prójimo, de amor a la Iglesia, de amor a la sociedad y de perdón a quienes les quitan la vida.
El contraste entre la serenidad de los mártires y odio visceral de sus verdugos muestra el camino hacia un verdadero progreso en humanismo y solidaridad. La fortaleza y la mansedumbre de los mártires ponen de manifiesto las mejores virtudes del ser humano, mientras que la crueldad de los verdugos es fuente de sufrimiento y
destrucción. La fe en Dios impulsa en las personas la bondad y sostiene una verdadera convivencia; el ocaso de Dios en el corazón de los hombres desata muchas veces los peores instintos que destruyen la convivencia.
Nos unimos en esta jornada a los padres Claretianos y con ellos damos gracias a Dios por los Mártires del Seminario Claretiano de Barbastro, al tiempo que imploramos su intercesión para que el Señor nos conceda vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada con las que servir mejor al mundo.
Con mi afecto y bendición.
                                                     + Alfonso Milián Sorribas
                                                     Obispo de Barbastro-Monzón

miércoles, 2 de noviembre de 2011

La resurrección de los muertos y la venida del Señor


Hermanos: Alguno preguntará: «¿Y cómo resucitan los muertos? ¿Qué clase de cuerpo traerán?» ¡Necio! Lo que tú siembras no recibe vida si antes no muere. Y, al sembrar, no siembras lo mismo que va a brotar después, sino un simple grano, de trigo, por ejemplo, o de otra planta. Es Dios quien le da la forma que a él le pareció, a cada semilla la suya propia. Todas las carnes no son lo mismo; una cosa es la carne del hombre, otra la del ganado, otra la carne de las aves y otra la de los peces. Hay también cuerpos celestes y cuerpos terrestres, y una cosa es el resplandor de los celestes y otra el de los terrestres. Hay diferencia entre el resplandor del sol, el de la luna y el de las estrellas; y tampoco las estrellas brillan todas lo mismo.

Igual pasa en la resurrección de los muertos: se siembra lo corruptible, resucita incorruptible; se siembra lo miserable, resucita glorioso; se siembra lo débil, resucita fuerte; se siembra un cuerpo animal, resucita cuerpo espiritual. Si hay cuerpo animal, lo hay también espiritual. En efecto, así es como dice la Escritura: «El primer hombre, Adán, fue un ser animado.» El último Adán, un espíritu que da vida. No es primero lo espiritual, sino lo animal. Lo espiritual viene después.

El primer hombre, hecho de tierra, era terreno; el segundo hombre es del cielo. Pues igual que el terreno son los hombres terrenos; igual que el celestial son los hombres celestiales.

Es cosa que ya sabemos: Si se destruye este nuestro tabernáculo terreno, tenemos un sólido edificio construido por Dios, una casa que no ha sido levantada por mano de hombre y que tiene una duración eterna en los cielos; y, de hecho, por eso suspiramos, por el anhelo de vestirnos encima la morada que viene del cielo, suponiendo que nos encuentre aún vestidos, no desnudos. Los que vivimos en tiendas suspiramos bajo ese peso, porque no querríamos desnudarnos del cuerpo, sino ponernos encima el otro, y que lo mortal quedara absorbido por la vida. Dios mismo nos creó para eso y como garantía nos dio el Espíritu.

Este deseo expresaba, con especial vehemencia, el salmista, cuando decía: Una cosa pido al Señor, eso buscaré: habitar en la casa del Señor por los días de mi vida y gozar de la dulzura del Señor.


martes, 1 de noviembre de 2011

Solemnidad de Todos los Santos

En su saludo en español, el Papa dijo que la liturgia de hoy "nos invita a contemplar el amor infinito de Dios, que se refleja en la victoria de los que ya gozan de su gloria en el cielo". 



"Hoy veneramos propiamente esta innumerable comunidad de Todos los Santos, los cuales, a través de sus diferentes recorridos de vida, nos indican diversos caminos de santidad, unidos por un único denominador: seguir a Cristo y conformarse a Él, hasta lo último de nuestra realidad humana".


Tras recordar que todos los estados de vida permiten llegar a la santidad, el Papa recordó la celebración, mañana 2 de noviembre, de la fiesta de todos los Fieles Difuntos, que "nos ayuda a recordar a nuestros seres queridos que nos han dejado y a todas las almas en camino hacia la plenitud de la vida, propiamente en el horizonte de la Iglesia celeste, a la que la Solemnidad de hoy nos ha elevado". El Papa Benedicto XVI resaltó que la oración por los muertos es "no sólo útil sino necesaria, en cuanto ella no sólo los puede ayudar, sino que al mismo tiempo hace eficaz su intercesión en nuestro favor".


"También la visita a los cementerios mientras custodian los lazos de afecto con quienes nos han amado en esta vida, nos recuerda que todos tendemos hacia otra vida, más allá de la muerte", añadió.
El Papa hizo votos para "que el llanto, debido al desprendimiento terreno, no prevalezca por esto sobre la certeza de la resurrección, sobre la esperanza de alcanzar la bienaventuranza de la eternidad, ‘momento colmado de satisfacción, en el cual la totalidad nos abraza y nosotros abrazamos la totalidad’".


"El objeto de nuestra esperanza de hecho es gozar de la presencia de Dios en la eternidad. Lo ha prometido Jesús a sus discípulos: ‘Los veré de nuevo y su corazón se alegrará y ninguno podrá quitarles este gozo’".


Finalmente el Santo Padre subrayó que "a la Virgen, Reina de Todos los Santos, confiamos nuestra peregrinación hacia la patria celeste, mientras invocamos para los hermanos y las hermanas difuntos su materna intercesión".


lunes, 31 de octubre de 2011

NECESIDAD DE INCULCAR SENTIMIENTO QUE LLEVAN A LA PAZ

De la Constitución pastoral Gaudium et spes, sobre la Iglesia en el mundo actual, del Concilio Vaticano segundo
(Núms. 82-83)

NECESIDAD DE INCULCAR SENTIMIENTO QUE LLEVAN A LA PAZ

Procuren los hombres no limitarse a confiar sólo en el esfuerzo de unos pocos, descuidando su propia actitud mental. Pues los gobernantes de los pueblos, como gerentes que son del bien común de su propia nación y promotores al mismo tiempo del bien universal, están enormemente influenciados por la opinión pública y por los sentimientos del propio ambiente. Nada podrían hacer en favor de la paz si los sentimientos de hostilidad, desprecio y desconfianza, y los odios raciales e ideologías obstinadas, dividieran y enfrentaran entre sí a los hombres. De ahí la urgentísima necesidad de una reeducación de las mentes y de una nueva orientación de la opinión pública.

Quienes se consagran a la educación de los hombres, sobre todo de los jóvenes, o tienen por misión educar la opinión pública consideren como su mayor deber el inculcar en todas las mentes los sentimientos nuevos que llevan a la paz. Es necesario que todos convirtamos nuestro corazón y abramos nuestros ojos al mundo entero, pensando en aquello que podríamos realizar en favor del progreso del género humano si todos nos uniéramos. No deben engañarnos las falsas esperanzas. En efecto, mientras no desaparezcan las enemistades y los odios y no se concluyan pactos sólidos y leales para el futuro de una paz universal, la humanidad, amenazada ya hoy por graves peligros a pesar de sus admirables progresos científicos, puede llegar a conocer una hora funesta en la que ya no podría experimentar otra paz que la paz horrenda de la muerte. La Iglesia de Cristo, que participa de las angustias de nuestro tiempo, mientras denuncia estos peligros no pierde con todo la esperanza; por ello no deja de proponer al mundo actual, una y otra vez, con oportunidad o sin ella, aquel mensaje apostólico: Ahora es el tiempo propicio, para que se opere un cambio en los corazones, ahora es el día de salvación.

Para construir la paz es preciso que desaparezcan primero todas las causas de discordia entre los hombres, que son las que engendran las guerras; entre estas causas deben desaparecer principalmente las injusticias. No pocas de estas injusticias tienen su origen en las excesivas desigualdades económicas y también en la lentitud con que se aplican los remedios necesarios para corregirlas. Otras injusticias provienen de la ambición de dominio, del desprecio a las personas, y, si queremos buscar sus causas más profundas, las encontraremos en la envidia, la desconfianza, el orgullo y demás pasiones egoístas. Como el hombre no puede soportar tantos desórdenes, de ahí se sigue que, aun cuando no se llegue a la guerra, el mundo se ve envuelto en contiendas y violencias.

Además, como estos mismos males se encuentran también en las relaciones entre las diversas naciones, se hace absolutamente imprescindible que, para superar o prevenir esas discordias y para acabar con las violencias, se busque, como mejor remedio, la cooperación y coordinación entre las instituciones internacionales y se estimule sin cesar la creación de organismos que promuevan la paz.

RESPONSORIO Cf. Sir 23, 2; Is 49, 8; 37, 35; Sal 121, 7; 33, 15

R. He puesto en tu corazón una doctrina de sabiduría, dice el Señor; * he escuchado tus ruegos de que proteja esta ciudad y de que haya paz en tus días.
V. Apártate del mal y obra el bien, busca la paz y corre tras ella.
R. He escuchado tus ruegos de que proteja esta ciudad y de que haya paz en tus días.

jueves, 27 de octubre de 2011

LAS OBRAS DE LA CREACIÓN REFLEJO DE LA SABIDURÍA ETERNA

De las Disertaciones de san Atanasio, obispo, Contra los arrianos.
(Disertación 2, 78. 79: PG 26, 311. 314)

LAS OBRAS DE LA CREACIÓN REFLEJO DE LA SABIDURÍA ETERNA

En nosotros y en todos los seres hay una imagen creada de la Sabiduría eterna. Por ello, no sin razón, el que es la verdadera Sabiduría de quien todo procede, contemplando en las creaturas como una imagen de su propio ser exclama: El Señor me creó al comienzo de sus obras. En efecto, el Señor considera toda la sabiduría que hay y se manifiesta en nosotros como algo que pertenece a su propio ser.

Pero esto no porque el Creador de todas las cosas sea él mismo creado, sino porque él contempla en sus creaturas como una imagen creada de su propio ser. Ésta es la razón por la que afirmó también el Señor: El que a vosotros recibe a mí me recibe, pues aunque él no forma parte de la creación, sin embargo en las obras de sus manos hay como una impronta y una imagen de su mismo ser, y por ello, como si se tratara de sí mismo, afirma: El Señor me creó al principio de sus tareas, al comienzo de sus obras.

Por esta razón precisamente la impronta de la sabiduría divina ha quedado impresa en las obras de la creación para que el mundo, reconociendo en esta sabiduría al Verbo, su Creador, llegue por él al conocimiento del Padre. Es esto lo que enseña el apóstol san Pablo: Son manifiestas a ellos las verdades que se pueden conocer acerca de Dios. Bien claro se las manifestó él. Así, desde la creación del mundo, lo invisible de Dios es conocido mediante las obras. Por esto, el Verbo, en cuanto tal, de ninguna manera es creatura, sino el arquetipo de aquella sabiduría de la cual se afirma que existe y que está realmente en nosotros.

Que exista la sabiduría en las cosas creadas queda patente también por las palabras del hijo de Sirac: La derramó sobre todas sus obras, la repartió entre los vivientes, según su generosidad, la regaló a los que lo aman; pero esta efusión de sabiduría no se refiere, en manera alguna, al que es la misma Sabiduría por naturaleza, el cual existe en sí mismo y es el Unigénito, sino más bien a aquella sabiduría que aparece como su reflejo en las obras de la creación. ¿Por qué, pues, vamos a pensar que es imposible que la misma Sabiduría creadora, cuyos reflejos constituyen la sabiduría y la ciencia derramadas en la creación, diga de sí misma: El Señor me creó al comienzo de sus obras? No hay que decir, sin embargo, que la sabiduría que hay en el mundo sea creadora; ella, por el contrario, ha sido creada, según aquello del salmo: El cielo proclama la gloria de Dios, el firmamento pregona la obra de sus manos.

RESPONSORIO Sb 7, 22. 23; 1Co 2, 10
R. Hay en la sabiduría un espíritu inteligente, santo, único, múltiple, sutil, perspicaz, amante del bien, incoercible, firme, seguro, sereno; * él todo lo puede, todo lo observa, penetra todos los espíritus. V. El Espíritu todo lo penetra, hasta la profundidad de Dios. R. Él todo lo puede, todo lo observa, penetra todos los espíritus.
ORACIÓN.
OREMOS,
Dios todopoderoso y eterno, aumenta en nosotros la fe, la esperanza y la caridad, y para que alcancemos lo que nos prometes haz que amemos lo que nos mandas. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.
Amén

miércoles, 26 de octubre de 2011

La cristofobia y la lucha por el alma del mundo



La cristofobia y la lucha por el alma del mundo
Es difícil hablar de tiempos de sosiego para la fe cristiana, la lista de acontecimientos antirreligiosos podría ser interminable y con material nuevo y actualizado todos los días

Mientras en Estados Unidos se le prohíbe a una niña llevar un rosario a la escuela por ser un elemento que la podría identificar como perteneciente a una pandilla (cf. http://www.cronica.com.mx/nota.php?id_nota=609505), en Pakistán otra pequeña es acusada de blasfemia por un error ortográfico (cf. ReligiónenLibertad 28.09.11).
Mientras en Inglaterra se busca eliminar la referencia histórica de Cristo como centro de la historia tomando como excusa una inexistente ofensa a las demás religiones y a los no creyentes, sustituyendo el antes y después de Cristo por “Era Común” y “antes de la Era Común” (cf. ForumLibertas 05.10.11), en La India los cristianos del estado de Orissa siguen siendo perseguidos continuamente, según destaca un informe reciente (cf. Zenit 11.08.11).
Mientras en el Occidente laicista algunos les llaman “ratas” (cf. ABC 01.12.10), en el oriente integrista se les cataloga de “cerdos” (cf. InfoCatólica 16.09.11).
Mientras una mujer de 72 años es denunciada en California, Estados Unidos, por levantar una cruz en su jardín por considerarla una estructura prohibida (cf. La Razón 26.09.11), en Suiza grupos de musulmanes piden que se quite la cruz de la bandera nacional por no representar con ello la multiculturalidad del país, a pesar de que en muchos de los lugares de origen de estas personas las banderas contienen elementos meramente islámicos y no existe de manera efectiva una separación entre estado y confesión religiosa (cf. Libertad Digital 22.09.11).
Mientras grandes plataformas de medios de comunicación como Google, Apple, Facebook y Twitter, desarrollan claramente políticas de censura anticristiana, según un informe del National Religious Broadcasters (NRB), de Virginia, Estados Unidos (cf. Zenit 09.10.11), en Pakistán cada año, cerca de 1.000 niñas cristianas e hindúes son secuestradas y violadas por radicales musulmanes, y muchas veces obligadas al matrimonio islámico o asesinadas bajo la mirada inoperante de quienes tienen a su cargo la justicia y el derecho (cf. Agencia Fides 11.10.11).
No se puede dejar de mencionar aquí al hombre que fue condenado a muerte en Irán por el hecho de convertirse al cristianismo (cf. La Razón 28.09.11) y cuyo caso fue enviado de nuevo al poder judicial que lo juzgó por el tribunal supremo por considerar que no se investigó suficientemente (cf. ACI 12.10.11), o el futbolista que fue detenido en Arabia Saudita por llevar un tatuaje de Cristo (cf. ACI 10.10.11).
Qué decir también de la masacre que el mundo presenció en Egipto el pasado 9 de octubre de 2011, en donde, según parece, las fuerzas armadas, encargadas de la “seguridad” se abalanzaron con sus coches blindados contra cristianos coptos que protestaban por la demolición de una iglesia en la provincia de Asuán, al sur del país (cf. ForumLibertas 10.10.11).
La lista de acontecimientos como los anteriormente citados podría ser interminable y con material nuevo y actualizado todos los días. ¿A qué se debe que aquellas zonas geográficas, que han sido el hogar del cristianismo por muchos siglos, en los que ha dejado un profundo legado humano, histórico y cultural innegable, se estén convirtiendo ahora en tierras inhospitalarias?
Siendo honestos, es difícil hablar de tiempos de sosiego para la fe cristiana. Su historia ha estado sembrada desde sus albores con todo tipo de acosos. Los cristianos parecen haberse convertido en extranjeros incómodos a quienes se puede vilipendiar por ser lo que son y creer en lo que creen. A pesar de todo este panorama preocupante, el cristianismo sigue arrojando focos de luz allí donde es vivido con autenticidad y valentía.
Lo demuestran los fieles en Pakistán, que piden al gobierno que no se condene a muerte al fundamentalista islámico (Mumtaz Qadri) que asesinó a Salman Taseer, gobernador del estado de Pujab y defensor de las minorías religiosas contra la injusta ley de blasfemia en este país. Contrario a lo que podría ser previsible, los cristianos no alegan una justicia disfrazada de venganza pidiendo la muerte del homicida. En estas circunstancias han optado por dar testimonio de la defensa de la vida y su carácter sagrado, incluso si se trata de la vida de un asesino confeso. No está demás mencionar, para darse cuenta del contraste, que los grupos extremistas siguen exigiendo la liberación de Qadri elogiándolo “por matar a un blasfemo” (cf. Agencia Fides 10.10.11).
Igualmente, es testigo de esta luz el 80% de matrimonios con problemas que los superan después de acudir a la Iglesia (cf. europapress 03.10.11), antes de tomar la salida fácil que constituye el divorcio.
Cabe también mencionar las 950.000 personas atendidas en 2010 por la Cáritas en España, de las que el 74% de ellas eran familias (cf. Hispanidad 10.10.11) o los 400 mil dólares que el Papa donó para paliar la dramática situación que vive hoy día el Cuerno de África (cf. News.va 08.10.11). Hechos sencillos como estos, dejan ver que el cristianismo sigue siendo para el mundo lo que el alma es para el cuerpo. No necesita más apología que ser él mismo, pues tiene un papel insustituible en la historia humana y en la “lucha por el alma del mundo” (cf. Juan Pablo II, Cruzando el umbral de la esperanza).
De igual manera, Benedicto XVI recordaba esta misión a los fieles en Lamezia Terme y Serra San Bruno (Italia) en su viaje apostólico de octubre de 2011: “¡No tengáis miedo de vivir y testimoniar la fe en los varios ámbitos de la sociedad, en las múltiples situaciones de la existencia humana! Tenéis todos los motivos para mostraros fuertes, confiados y valerosos, gracias a la luz de la fe y a la fuerza de la caridad (cf. VIS 09.10.11).

sábado, 22 de octubre de 2011

¡No tengáis miedo! ¡Abrid las puertas a Cristo!

De la Homilía del beato Juan Pablo II, papa, en el inicio de su pontificado
(22 de octubre 1978: AAS 70 [1978] 945-947)

¡No tengáis miedo! ¡Abrid las puertas a Cristo!

Nuestro tiempo nos invita, nos impulsa y nos obliga a mirar al Señor y a sumergirnos en una meditación humilde y devota sobre el misterio de la suprema potestad del mismo Cristo.
El que nació de María Virgen, el Hijo del carpintero – como se le consideraba –,el Hijo del Dios vivo, como confesó Pedro, vino para hacer de todos nosotros«un reino de sacerdotes».
El nuevo Sucesor de Pedro en la Sede de Roma eleva hoy una oración fervorosa, humilde y confiada: ¡Oh Cristo! ¡Haz que yo me convierta en servidor, y lo sea, de tu única potestad! ¡Servidor de tu dulce potestad! ¡Servidor de tu potestad que no conoce ocaso! ¡Haz que yo sea un siervo! Más aún, siervo de tus siervos.
¡Hermanos y hermanas! ¡No tengáis miedo de acoger a Cristo y de aceptar su potestad!
¡Ayudad al Papa y a todos los que quieren servir a Cristo y, con la potestad de Cristo, servir al hombre y a la humanidad entera!
¡No temáis! ¡Abrid, más todavía, abrid de par en par las puertas a Cristo! Abrid a su potestad salvadora los confines de los Estados, los sistemas económicos y los políticos, los extensos campos de la cultura. de la civilización y del desarrollo. ¡No tengáis miedo! Cristo conoce «lo que hay dentro del hombre».¡Sólo El lo conoce!
Con frecuencia el hombre actual no sabe lo que lleva dentro, en lo profundo de su ánimo, de su corazón. Muchas veces se siente inseguro sobre el sentido de su vida en este mundo. Se siente invadido por la duda que se transforma en desesperación. Permitid, pues, – os lo ruego, os lo imploro con humildad y con confianza – permitid que Cristo hable al hombre. ¡Sólo El tiene palabras de vida, sí, de vida eterna!
Responsorio
R/. No tengáis miedo: el Redentor del hombre ha revelado el poder de la cruz y ha dado la vida por nosotros. * Abrid de par en par las puertas a Cristo.
V/. Somos llamados en la Iglesia a participar de su potestad. * Abrid.
Oración
Oh Dios, rico en misericordia, que has querido que el beato Juan Pablo II, papa, guiara toda tu Iglesia, te pedimos que, instruidos por sus enseñanzas, nos concedas abrir confiadamente nuestros corazones a la gracia salvadora de Cristo, único redentor del hombre. Él, que vive y reina.

martes, 18 de octubre de 2011

EL SEÑOR VIENE DETRÁS DE SUS PREDICADORES

De las Homilías de san GregOrio Magno, papa, sobre los Evangelios
 (Homilía 17, 1-3: PL 76, 1139)


  Nuestro Señor y Salvador, hermanos muy amados, nos enseña unas veces con sus palabras, otras con sus obras. Sus hechos, en efecto, son normas de conducta, ya que con ellos nos da a entender tácitamente lo que debemos hacer. Manda a sus discípulos a predicar de dos en dos, ya que es doble el precepto de la caridad, a saber, el amor de Dios y el del prójimo.

 El Señor envía a los discípulos a predicar de dos en dos, y con ello nos indica sin palabras que el que no tiene caridad para con los demás no puede aceptar, en modo alguno, el ministerio de la predicación.

 Con razón se dice que los envió delante de si por todas las aldeas y lugares que iba a visitar. En efecto, el Señor viene detrás de sus predicadores, ya que, habiendo precedido la predicación, viene entonces el Señor a la morada de nuestro interior, cuando ésta ha sido preparada por las palabras de exhortación, que han abierto nuestro espíritu a la verdad. En este sentido dice Isaías a los predicadores: Preparad el camino del Señor; enderezad las sendas para nuestro Dios. Por esto les dice también el salmista: Alfombrad el camino del que sube sobre el ocaso. Sobre el ocaso, en efecto, sube el Señor, ya que en el declive de su pasión fue precisamente cuando, por su resurrección, puso más plenamente de manifiesto su gloria. Sube sobre el ocaso, porque, con su resurrección, pisoteó la muerte que había sufrido. Por esto nosotros alfombramos el camino del que sube sobre el ocaso cuando os anunciamos su gloria, para que él, viniendo a continuación, os ilumine con su presencia amorosa.

 Escuchemos lo que dice el Señor a los predicadores que envía a sus campos: La mies es mucha, pero los operarios son pocos; rogad, pues, al Señor de la mies que envíe trabajadores a su mies. Por tanto, para una mies abundante son pocos los trabajadores; al escuchar esto, no podemos dejar de sentir una gran tristeza, porque hay que reconocer que, si bien hay personas que desean escuchar cosas buenas, faltan, en cambio, quienes se dediquen a anunciarlas. Mirad cómo el mundo está lleno de sacerdotes, y, sin embargo, es muy difícil encontrar un trabajador para la mies del Señor; porque hemos recibido el ministerio sacerdotal, pero no cumplimos con los deberes de este ministerio.

 Pensad, pues, amados hermanos, pensad bien en lo que dice el Evangelio: Rogad al Señor de la mies que envíe trabajadores a su mies. Rogad también por nosotros, para que nuestro trabajo en bien vuestro sea fructuoso y para que nuestra voz no deje nunca de exhortaros, no sea que, después de haber recibido el ministerio de la predicación, seamos acusados ante el justo Juez por nuestro silencio.

sábado, 15 de octubre de 2011

ACORDÉMONOS DEL AMOR DE CRISTO

De las Obras de santa Teresa de Jesús, virgen y doctora de la Iglesia.
(Libro de su vida, cap. 22, 6-7. 12. 14)

Con tan buen amigo presente -nuestro Señor Jesucristo-, con tan buen capitán, que se puso en lo primero en el padecer, todo se puede sufrir. Él ayuda y da esfuerzo, nunca falta, es amigo verdadero. Y veo yo claro, y he visto después, que para contentar a Dios y que nos haga grandes mercedes quiere que sea por manos de esta Humanidad sacratísima, en quien dijo Su Majestad se deleita.

Muy muchas veces lo he visto por experiencia; hámelo dicho el Señor. He visto claro que por esta puerta hemos de entrar, si queremos nos muestre la soberana Majestad grandes secretos. Así que no queramos otro camino, aunque estemos en la cumbre de contemplación; por aquí vamos seguros. Este Señor nuestro es por quien nos vienen todos los bienes. Él lo enseñará; mirando su vida, es el mejor dechado.

¿Qué más queremos que un tan buen amigo al lado, que no nos dejará en los trabajos y tribulaciones, como hacen los del mundo? Bienaventurado quien de verdad le amare y siempre le trajere cabe de sí. Miremos al glorioso san Pablo, que no parece se le caía de la boca siempre Jesús, como quien le tenía bien en el corazón. Yo he mirado con cuidado, después que esto he entendido, de algunos santos, grandes contemplativos, y no iban por otro camino: san Francisco, san Antonio de Padua, san Bernardo, santa Catalina de Siena.

Con libertad se ha de andar en este camino, puestos en las manos de Dios; si su Majestad nos quisiere subir a ser de los de su cámara y secreto, ir de buena gana.

Siempre que se piense de Cristo, nos acordemos del amor con que nos hizo tantas mercedes y cuán grande nos le mostró Dios en darnos tal prenda del que nos tiene: que amor saca amor. Procuremos ir mirando esto siempre y despertándonos para amar, porque, si una vez nos hace el Señor merced que se nos imprima en el corazón este amor, sernos ha todo fácil, y obraremos muy en breve y muy sin trabajo.

miércoles, 12 de octubre de 2011

EL PILAR, LUGAR PRIVILEGIADO DE ORACIÓN Y DE GRACIA

Elogio de la Virgen del Pilar Según una piadosa y antigua tradición, ya desde los albores de su conversión, los primitivos cristianos levantaron una ermita en honor de la Virgen María, a las orillas del Ebro, en la ciudad de Zaragoza. La primitiva y pequeña capilla, con el correr de los siglos, se ha convertido hoy en una basílica grandiosa que acoge, como centro vivo y permanente de peregrinaciones, a innumerables fieles que, desde todas las partes del mundo, vienen a rezar a la Virgen y a venerar su Pilar.

La advocación de nuestra Señora del Pilar ha sido objeto de un especial culto por parte de los españoles: difícilmente podrá encontrarse en el amplio territorio patrio un pueblo que no guarde con amor la pequeña imagen sobre la santa columna. Muchas instituciones la veneran también como patrona.

Muy por encima de milagros espectaculares, de manifestaciones clamorosas y de organizaciones masivas, la virgen del Pilar es invocada como refugio de pecadores, consoladora de los afligidos, madre de España. Su quehacer es, sobre todo, espiritual. Y su basílica en Zaragoza es un lugar privilegiado de oración, donde sopla con fuerza el Espíritu.

La devoción al Pilar tiene una gran repercusión en Iberoamérica, cuyas naciones celebran la fiesta del descubrimiento de su continente el doce de octubre, es decir, el mismo día del Pilar. Como prueba de su devoción a la Virgen, los numerosos mantos que cubren la sagrada imagen y las banderas que hacen guardia de honor a la Señora ante su santa capilla testimonian la vinculación fraterna que Iberoamérica tiene, por el Pilar, con la patria española.

Abierta la basílica durante todo el día, jamás faltan fieles que llegan al Pilar en busca de reconciliación, gracia y diálogo con Dios.

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