Homilías acerca del AÑO LITURGICO C COMPLETO

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Homilías acerca de LA ULTIMA CENA DEL SEÑOR

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Homilías acerca de LA SANTA MISA

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Antonio Pacios MSC

sábado, 15 de junio de 2013

CANTAR SALMOS CON EL ESPÍRITU, PERO CANTARLOS TAMBIÉN CON LA MENTE

De los Comentarios de san Ambrosio, obispo, sobre los salmos.
 (Salmo 1, 9-12: CSEL 64, 7. 9-10)


 CANTAR SALMOS CON EL ESPÍRITU, PERO CANTARLOS TAMBIÉN CON LA MENTE


¿Qué cosa hay más agradable que los salmos? Como dice bellamente el mismo salmista: Alabad al Señor, que los salmos son buenos, nuestro Dios merece una alabanza armoniosa. Y con razón: los salmos, en efecto, son la bendición del pueblo, la alabanza de Dios, el elogio de los fieles, el aplauso de todos, el lenguaje universal, la voz de la Iglesia, la profesión armoniosa de nuestra fe, la expresión de nuestra entrega total, el gozo de nuestra libertad, el clamor de nuestra alegría desbordante. Ellos calman nuestra ira, rechazan nuestras preocupaciones, nos consuelan en nuestras tristezas. De noche son un arma, de día una enseñanza; en el peligro son nuestra defensa, en las festividades nuestra alegría; ellos expresan la tranquilidad de nuestro espíritu, son prenda de paz y de concordia, son como la cítara que aúna en un solo canto las voces más diversas y dispares. Con los salmos celebramos el nacimiento del día, y con los salmos cantamos a su ocaso.

En los salmos rivalizan la belleza y la doctrina; son a la vez un canto que deleita y un texto que instruye. Cualquier sentimiento encuentra su eco en el libro de los salmos. Leo en ellos: Cántico para el amado, y me inflamo en santos deseos de amor; en ellos voy meditando el don de la revelación, el anuncio profético de la resurrección, los bienes prometidos; en ellos aprendo a evitar el pecado y a sentir arrepentimiento y vergüenza de los delitos cometidos.

¿Qué otra cosa es el salterio sino el instrumento espiritual con que el hombre inspirado hace resonar en la tierra la dulzura de las melodías celestiales, como quien pulsa la lira del Espíritu Santo? Unido a este Espíritu, el salmista hace subir a lo alto, de diversas maneras, el canto de la alabanza divina, con liras e instrumentos de cuerda, esto es, con los despojos muertos de otras diversas voces; porque nos enseña que primero debemos morir al pecado y luego, no antes, poner de manifiesto en este cuerpo las obras de las diversas virtudes, con las cuales pueda llegar hasta el Señor el obsequio de nuestra devoción.

Nos enseña, pues, el salmista que nuestro canto, nuestra salmodia, debe ser interior, como lo hacía Pablo, que dice: Orar con el espíritu, pero orar también con la mente; cantar salmos con el espíritu, pero cantarlos también con la mente; con estas palabras nos advierte que debemos orientar nuestra vida y nuestros actos a las cosas de arriba, para que así el deleite de lo agradable no excite las pasiones corporales, las cuales no liberan nuestra alma, sino que la aprisionan más aún; el salmista nos recuerda que en la salmodia encuentra el alma su redención: Tocaré para ti la cítara, Santo de Israel; te aclamarán mis labios, Señor, mi alma, que tú redimiste.

 RESPONSORIO    Sal 91, 2. 4

R.  Es bueno dar gracias al Señor * y tocar para tu nombre, oh Altísimo.
V.  Con arpas de diez cuerdas y laúdes sobre arpegios de cítaras.
R.  Y tocar para tu nombre, oh Altísimo.

 ORACIÓN.

 OREMOS,
 Dios nuestro, de quien todo bien procede, concédenos seguir siempre tus inspiraciones, para que tratemos de hacer continuamente lo que es recto y, con tu ayuda, lo llevemos siempre a cabo. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.
 Amén

sábado, 8 de junio de 2013

MARÍA CONSERVABA TODAS ESTAS COSAS EN SU CORAZÓN

De los Sermones de san Lorenzo Justiniano, obispo
 (Sermón 8, En la fiesta de la Purificación de la Santísima Virgen María: Opera 2, Venecia 1751, 38-39)

 MARÍA CONSERVABA TODAS ESTAS COSAS EN SU CORAZÓN


María iba reflexionando sobre todas las cosas que había conocido leyendo, escuchando, mirando, y de este modo su fe iba en aumento constante, sus méritos crecían, su sabiduría se hacía más clara y su caridad era cada vez más ardiente. Su conocimiento y penetración, siempre renovados, de los misterios celestiales la llenaban de alegría, la hacían gozar de la fecundidad del Espíritu, la atraían hacia Dios y la hacían perseverar en su propia humildad. Porque en esto consisten los progresos de la gracia divina, en elevar desde lo más humilde hasta lo más excelso y en ir transformando de resplandor en resplandor. Bienaventurada el alma de la Virgen que, guiada por el magisterio del Espíritu que habitaba en ella, se sometía siempre y en todo a las exigencias de la Palabra de Dios.

Ella no se dejaba llevar por su propio instinto o juicio, sino que su actuación exterior correspondía siempre a las insinuaciones internas de la sabiduría que nace de la fe. Convenía, en efecto, que la sabiduría divina, que se iba edificando la casa de la Iglesia para habitar en ella, se valiera de María santísima para lograr la observancia de la ley, la purificación de la mente, la justa medida de la humildad y el sacrificio espiritual.

Imítala tú, alma fiel. Entra en el templo de tu corazón, si quieres alcanzar la purificación espiritual y la limpieza de todo contagio de pecado. Allí Dios atiende más a la intención que a la exterioridad de nuestras obras. Por esto, ya sea que por la contemplación salgamos de nosotros mismos para reposar en Dios, ya sea que nos ejercitemos en la práctica de las virtudes o que nos esforcemos en ser útiles a nuestro prójimo con nuestras buenas obras, hagámoslo de manera que la caridad de Cristo sea lo único que nos apremie. Éste es el sacrificio de la purificación espiritual, agradable a Dios, que se ofrece no en un templo hecho por mano de hombres, sino en el templo del corazón, en el que Cristo el Señor entra de buen grado.

 ORACIÓN.
 Señor Dios, que en el corazón de santa María Virgen preparaste al Espíritu Santo una digna morada, haz que también nosotros, por intercesión de María, seamos transformados en templos de tu gloria. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.
 Amén

viernes, 7 de junio de 2013

EL AMOR DE DIOS SE MANIFIESTA EN CRISTO


De la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 8, 28-39

 EL AMOR DE DIOS SE MANIFIESTA EN CRISTO


Hermanos: Sabemos que a los que aman a Dios todo les sirve para el bien: a los que ha llamado conforme a su designio. A los que había escogido, Dios los predestinó a ser imagen de su Hijo, para que él fuera el primogénito de muchos hermanos. A los que predestinó, los llamó; a los que llamó, los justificó; a los que justificó, los glorificó.

¿Qué decir a todo esto? Si Dios está con nosotros, ¿quién estará contra nosotros? El que no perdonó a su propio Hijo, sino que lo entregó a la muerte por todos nosotros, ¿cómo no nos dará con él todo lo demás? ¿Quién se atreverá a acusar a los elegidos de Dios? Siendo Dios quien justifica, ¿quién podrá condenar? ¿Acaso Cristo Jesús, el que murió por nosotros? Más aún, ¿el que fue resucitado y está a la diestra de Dios intercediendo por nosotros? ¿Quién podrá apartarnos del amor de Cristo? ¿La aflicción? ¿La angustia? ¿La persecución? ¿El hambre? ¿La desnudez? ¿El peligro? ¿La espada? (Como dice la Escritura: «Por tu causa nos llevan a la muerte uno y otro día; nos tratan como a ovejas que van al matadero.») Pero en todo esto vencemos fácilmente por aquel que nos ha amado.

Pues estoy convencido de que ni muerte, ni vida, ni ángeles, ni principados, ni presente, ni futuro, ni potencias, ni altura, ni profundidad, ni creatura alguna podrá apartarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús, Señor nuestro.

jueves, 9 de mayo de 2013

Fiesta de los comunicadores del Evangelio


Fiesta de los comunicadores del Evangelio

Mons. Alfonso MilianMons. Alfonso Milián   Este domingo celebramos la Ascensión del Señor a la derecha del Padre. Cuando Jesús está a punto de partir y serán sus discípulos los que habrán de continuar su misión, les dice: «Id y haced discípulos, enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado».
Comunicar a otros la buena noticia de Jesús es una de las principales tareas de la Iglesia.
Encaja, pues, en esta fiesta de la Ascensión, la Jornada de las Comunicaciones
Sociales, que hoy celebramos los cristianos.
El mensaje para la Jornada de este año lo dejó escrito el papa emérito Benedicto XVI antes de su renuncia. En él nos hace caer en la cuenta de que lo que ahora se denomina “la red” y los diversos productos que circulan por internet pueden ser «portales de verdad y de fe, nuevos espacios para la evangelización». Ya nos había advertido sobre la utilidad de internet para la evangelización, y él mismo abrió su cuenta en twiter, con una amplia acogida en todo el mundo, para poder comunicarse y dialogar con mayor agilidad.
La comunicación a través de la red gana terreno cada día, sobre todo entre los jóvenes. Por eso dice el Papa: «es necesario utilizar los nuevos lenguajes para permitir que la infinita riqueza del Evangelio encuentre formas de expresión que puedan alcanzar las mentes y los corazones de todos… En estas redes los creyentes pueden compartir la fuente profunda de su esperanza y de su alegría: la fe en el Dios rico de misericordia y de amor, revelado en Jesucristo».
Junto con la red hay otros instrumentos, como el cine, que las nuevas tecnologías ponen en nuestras manos y podemos utilizar para comunicar el Evangelio. Os anuncio ya que en el próximo mes de junio va a estrenarse una película muy relacionada con nuestra Diócesis y nuestra vida cristiana. Lleva por título «Un Dios prohibido» y narra la fidelidad de los seminaristas claretianos de Barbastro a su vocación, una fidelidad que culminó en el martirio, como bien sabemos.
Hay también otros mensajeros de la Buena Noticia, a los que conocemos muy de cerca: los misioneros de nuestra Diócesis, surgidos de la vitalidad de nuestras comunidades cristianas. Ellos han sido capaces de dejarlo todo e ir a anunciar el Evangelio lejos de su tierra, a esos países que se conocen como el Tercer Mundo. Son países pobres, con aguda escasez de alimentos, de medicinas, de profesionales sanitarios, de maestros… No podemos pasar por alto que en algunos de estos países todavía se sufre persecución por ser cristianos; y allí siguen los misioneros, junto a los cristianos perseguidos, llegando incluso a dar su vida por el Evangelio.
En esta fiesta de la Ascensión, la diócesis de Barbastro-Monzón celebra el Día
de los Misioneros diocesanos. En un encuentro con sus familiares, que siempre resulta entrañable, les vamos a recordar y oraremos por ellos. Este año la Jornada y su precedente Semana de Animación Misionera tienen lugar en los arciprestazgos del Cinca Medio y La Litera. Os invito a uniros a la Eucaristía que hoy celebraré en la parroquia de Binéfar, y a dar gracias a Dios por la respuesta generosa de nuestros misioneros a la vocación que un día recibieron. No dejéis de pedir al Señor que suscite entre nosotros nuevas vocaciones misioneras y que nos haga a cada uno de nosotros valientes comunicadores del Evangelio.
Con mi afecto y bendición.
+ Alfonso Milián Sorribas
Obispo de Barbastro-Monzón

martes, 30 de abril de 2013

“No perder la fe, para no perder la esperanza”: Francisco el martes en Santa Marta

“No perder la fe, para no perder la esperanza”: Francisco el martes en Santa Marta


(RV).- “Cuando la Iglesia se vuelve mundana” se vuelve una “Iglesia débil”. Fue la reflexión de Francisco hoy durante la Misa que celebró en la Capilla de la Casa de Santa Marta, en presencia de otro grupo de empleados vaticanos del Apsa: la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica. Este martes 30 de abril, el Papa indicó en la oración, el camino de custodia y confianza al Señor para “los ancianos, los enfermos, los niños, los jóvenes”, para toda la Iglesia. “Que el Señor nos fortalezca – deseó – para no perder la fe, no perder la esperanza”. Es el acto de confianza de la Iglesia al Señor que el Santo Padre indicó con fuerza, exhortando a todos a la oración en estrecha unión con la acción salvífica de Cristo:

"Se puede custodiar la Iglesia, se puede curar la Iglesia, ¿no? Debemos hacerlo con nuestro trabajo, pero lo más importante es aquello que hace el Señor: es el Único que puede enrostrar al maligno y vencerlo. Viene el príncipe del mundo, no puede hacerme nada: si queremos que el príncipe de este mundo no se apodere de la Iglesia, debemos confiarla al Único que puede vencer al príncipe de este mundo. He aquí la pregunta: rezamos por la Iglesia, pero ¿por toda la Iglesia? ¿Por nuestros hermanos en todas partes del mundo que no conocemos? Es la Iglesia del Señor y nosotros en nuestra oración decimos al Señor: Señor, mira a tu Iglesia… Es tuya. Tu Iglesia son nuestros hermanos. Esta es una oración que debemos hacer con el corazón, cada vez más ".

El Papa Francisco observó que “es fácil rezar para pedir una gracia al Señor”, “para agradecer” o cuando “necesitamos algo”. Pero es fundamental, explicó, pedir al Señor por todos, por aquellos que han “recibido el mismo Bautismo” diciendo "Son tuyos, son nuestros, custódialos”:

"Confiar la Iglesia al Señor es una oración que hace crecer la Iglesia. Y es también un acto de fe. Nosotros no podemos nada, nosotros - todos- somos pobres servidores de la Iglesia: pero es Él quien puede llevarla adelante, custodiarla y hacerla crecer, hacerla santa, defenderla, defenderla del príncipe de este mundo y de aquello en lo que éste quiere que se convierta la Iglesia, o sea en cada vez más y más mundana. ¡Este es el mayor peligro! Cuando la Iglesia se vuelve mundana, cuando tiene dentro de sí el espíritu del mundo, cuando tiene aquella paz que no es aquella del Señor - aquella paz de Jesús cuando dice 'Les dejo la paz, les doy mi paz', no como la da el mundo- cuando tiene aquella paz mundana, la Iglesia es una Iglesia débil, una Iglesia que será vencida e incapaz de llevar el Evangelio, el mensaje de la Cruz, el escándalo de la Cruz… No puede llevarlo adelante si es mundana".

El Papa reiteró la importancia de la oración para confiar “la Iglesia al Señor”, camino para la “paz que solo él puede dar”:

"Confiar la Iglesia al Señor, confiar los ancianos, los enfermos, los niños, los jóvenes… 'Custodia Señor tu Iglesia: ¡es tuya! Con esta actitud Él nos dará, en medio a las tribulaciones, aquella paz que solo Él puede dar. Esta paz que el mundo no puede dar, aquella paz que no se compra, aquella paz que es un verdadero don de la presencia de Jesús en medio a su Iglesia. Confiar la Iglesia que está en tribulación: existen grandes tribulaciones, las persecuciones… Existen. Pero hay también las pequeñas tribulaciones: las pequeñas tribulaciones de la enfermedad o de los problemas en la familia… Confiar todo esto al Señor: custodia tu Iglesia en la tribulación, para que no pierda la fe, para que no pierda la esperanza".

“Que el Señor nos fortalezca para no perder la fe, para no perder la esperanza”, finalizó pidiendo Francisco, recalcando que este debe ser siempre nuestro ruego al “Señor”. “hacer esta oración de confianza por la Iglesia - concluyó - nos hará bien y hará bien a la Iglesia. Nos dará una gran paz a nosotros y gran paz a la Iglesia, no nos quitará las tribulaciones, pero nos hará fuertes en las tribulaciones”. (RC-RV)

miércoles, 17 de abril de 2013

La Iglesia no puede ser la “niñera” de los cristianos, recuerda el Papa Francisco

La Iglesia no puede ser la “niñera” de los cristianos, recuerda el Papa Francisco
VATICANO, 17 Abr. 13 / 01:32 pm (ACI).- Al celebrar esta mañana la Misa cotidiana el Domus Santa Marta junto a los trabajadores del Vaticano, el Papa Francisco recordó que los cristianos deben asumir las consecuencias del su Bautismo y anunciar a Cristo porque sin este compromiso la Iglesia deja de ser madre.

Cuando dejamos de anunciar a Cristo "la Iglesia deja de ser madre, se convierte en una niñera, que cuida de los niños para hacer que se duerman. Es una Iglesia en estado latente", así que "pensemos en nuestro bautismo, en la responsabilidad de nuestro bautismo", explicó.

El Santo Padre recordó que "ser cristiano no es estudiar una carrera para convertirse en un abogado o en un médico cristiano, no. Ser cristiano es un don que nos hace ir adelante con el poder del Espíritu de anunciar a Jesucristo".

"Hay una gran responsabilidad para nosotros los bautizados: anunciar a Cristo, llevar adelante la Iglesia, esta maternidad fecunda de la Iglesia", insistió el Papa.

"A veces pensamos: ‘No, pero si yo soy cristiano. Fui bautizado, hice la confirmación, la primera comunión... el carnet de identidad y listo’. Y ahora, a dormir tranquilamente, eres un cristiano. Pero… ¿Dónde está el poder del Espíritu que te lleva a caminar?", cuestionó.

"Hace falta ser fieles al Espíritu para anunciar a Jesús con nuestra vida, con nuestro testimonio y con nuestras palabras".

El Pontífice recordó las persecuciones en Japón en el siglo 17, cuando los misioneros católicos fueron expulsados y las comunidades cristianas se mantuvieron por 200 años sin sacerdotes. A su regreso, los misioneros, encontraron "todas las comunidades en su lugar, todos los bautizados, catequizados todos, todos se casaron en la Iglesia", y eso "gracias al trabajo de los bautizados".

Durante la persecución de los primeros cristianos –recordó el Papa-, María "oraba mucho", y alentó a los bautizados para seguir adelante con valentía pese a la violenta persecución que estalló tras el martirio de San Esteban.

"Esto es un poco el estilo de vida de la Iglesia: entre la paz de la caridad y la persecución". Es lo que ocurre siempre en la historia "porque es el estilo de Jesús", dijo.

Con la persecución, muchos fieles huyeron y se quedaron solos en el anuncio del Evangelio, sin sacerdotes, abandonaron su casa, no tenían nada, estaban en peligro, pero caminaron de lugar en lugar, anunciando la Palabra.

"Llevaban con ellos la riqueza que tenían: la fe. La riqueza que el Señor les había dado... Pero tenían el valor de caminar y anunciar. ¡Y les creían! ¡Y hacían milagros!", exclamó Francisco.

"Estos primeros cristianos, que sólo tenían el poder del bautismo, que les dio la valentía apostólica, la fuerza del Espíritu, me hace pensar en nosotros, bautizados. Y me pregunto si tenemos esta fuerza y pienso: ¿Pero realmente creemos que con el bautismo basta, que es suficiente para evangelizar?".

"Pidamos al Señor la gracia de ser bautizados valientes y confiados del Espíritu que tenemos en nosotros, recibido del bautismo, que siempre nos anima a proclamar a Jesucristo en nuestra vida, a través de nuestro testimonio y también con nuestras palabras", concluyó.

EL BAÑO DE REGENERACIÓN

De la Apología primera de san Justino, mártir, en favor de los cristianos
 (Cap. 61: PG 6, 419-422)

 
Vamos ahora a explicar cómo nos consagramos a Dios los renovados por Cristo.

 A todos los que han aceptado como verdadero lo que les hemos enseñado y explicado, y se han comprometido a vivir según estas enseñanzas, se los exhorta a que pidan perdón a Dios de los pecados cometidos, con oraciones y ayunos, y nosotros nos unimos también a sus oraciones y ayunos.

 Después los conducimos hasta el lugar donde se halla el agua bautismal, y allí son regenerados del mismo modo
 que lo fuimos nosotros, es decir, recibiendo el baño de agua en el nombre del Padre, Dios y Señor de todos, y de nuestro salvador Jesucristo y del Espíritu Santo.

 Jesucristo dijo, en efecto: El que no nace de nuevo no podrá entrar en el reino de los cielos. Y para todos es evidente que no es posible que, una vez nacidos, volvamos a entrar en el seno materno.

 También el profeta Isaías nos enseña de qué manera apartan de sí el pecado los que han faltado y se arrepienten. He aquí sus palabras: Lavaos, purificaos, apartad de mi vista vuestras malas acciones. Cesad de obrar mal, aprended a obrar bien; buscad lo que es justo, haced justicia al oprimido, defended al huérfano, proteged a la viuda. Entonces, venid, y litigaremos -dice el Señor-. Aunque vuestros pecados sean como la grana, blanquearán como la nieve; aunque sean rojos como escarlata, quedarán blancos como lana. Pero, si no sabéis obedecer, la espada os comerá. -Lo ha dicho el Señor-.

 Los apóstoles nos explican la razón de todo esto. En nuestra primera generación, fuimos engendrados de un modo inconsciente por nuestra parte y por una ley natural y necesaria, por la acción del germen paterno en la unión de nuestros padres, y sufrimos la influencia de costumbres malas y de una instrucción desviada. Mas, para que tengamos también un nacimiento, no ya fruto de la necesidad natural e inconsciente, sino de nuestra libre y consciente elección, y consigamos por el agua el perdón de los pecados anteriormente cometidos, se pronuncia sobre aquel que quiere ser regenerado y está arrepentido de sus pecados el nombre del Padre, Señor y Dios de todos; y éste es el único nombre que aplicamos a Dios, al llevar a la piscina bautismal al que va a ser bautizado.

 Nadie hay, en efecto, que pueda llamar por su nombre propio al Dios inefable, y, si alguien se atreviese a decir que puede ser capaz de ello, daría pruebas de una locura sin remedio.

 Este baño se llama iluminación, porque son iluminadas las mentes de los que aprenden estas cosas. Pero, además, el que es iluminado es también lavado en el nombre de Jesucristo (que fue crucificado bajo el poder de Poncio Pilato), y en el nombre del Espíritu Santo, que anunció de antemano, por boca de los profetas, todo lo referente a Jesús.

 RESPONSORIO Jn 3, 5-6

R. Jesús dijo a Nicodemo: «Yo te lo aseguro: * el que no nazca de agua y de Espíritu no puede entrar en el reino de Dios.» Aleluya.
V. Lo que de la carne nace carne es, y lo que nace del espíritu espíritu es.
R. El que no nazca de agua y de Espíritu no puede entrar en el reino de Dios. Aleluya.

domingo, 14 de abril de 2013

LA CELEBRACIÓN DE LA EUCARISTÍA

De la Apología primera de san Justino, mártir, en favor de los cristianos
(Cap. 66-67: PG 6, 427-431)
Sólo pueden participar de la eucaristía los que admiten como verdaderas nuestras enseñanzas, han sido lavados en el baño de regeneración y del perdón de los pecados y viven tal como Cristo nos enseñó.

Porque el pan y la bebida que tomamos no los recibimos como pan y bebida corrientes, sino que así como Jesucristo, nuestro salvador, se encarnó por la acción del Verbo de Dios y tuvo carne y sangre por nuestra salvación, así también se nos ha enseñado que aquel alimento sobre el cual se ha pronunciado la acción de gracias, usando de la plegaria que contiene sus mismas palabras, y del cual, después de transformado, se nutre nuestra sangre y nuestra carne es la carne y la sangre de Jesús, el Hijo de Dios encarnado.

Los apóstoles, en efecto, en sus comentarios llamados Evangelios, nos enseñan que así lo mandó Jesús, ya que él, tomando pan y habiendo pronunciado la acción de gracias, dijo: Haced esto en memoria mía; éste es mi cuerpo; del mismo modo, tomando el cáliz y habiendo pronunciado la acción de gracias, dijo: Ésta es mi sangre, y se lo entregó a ellos solos. A partir de entonces, nosotros celebramos siempre el recuerdo de estas cosas; y, además, los que tenemos alguna posesión socorremos a todos los necesitados, y así estamos siempre unidos. Y por todas las cosas de las cuales nos alimentamos alabamos al Creador de todo, por medio de su Hijo Jesucristo y del Espíritu Santo.

Y, el día llamado del sol, nos reunimos en un mismo lugar, tanto los que habitamos en las ciudades como en los campos, y se leen los comentarios de los apóstoles o los escritos de los profetas, en la medida que el tiempo lo permite.

Después, cuando ha acabado el lector, el que preside exhorta y amonesta con sus palabras a la imitación de tan preclaros ejemplos.

Luego nos ponemos todos de pie y elevamos nuestras preces; y, como ya hemos dicho, cuando hemos terminado las preces, se trae pan, vino y agua; entonces el que preside eleva, fervientemente, oraciones y acciones de gracias, y el pueblo aclama: Amén. Seguidamente tiene lugar la distribución y comunicación, a cada uno de los presentes, de los dones sobre los cuales se ha pronunciado la acción de gracias, y los diáconos los llevan a los ausentes.

Los que poseen bienes en abundancia, y desean ayudar a los demás, dan, según su voluntad, lo que les parece bien, y lo que se recoge se pone a disposición del que preside, para que socorra a los huérfanos y a las viudas y a todos los que, por enfermedad u otra causa cualquiera, se hallan en necesidad, como también a los que están encarcelados y a los viajeros de paso entre nosotros: en una palabra, se ocupa de atender a todos los necesitados.

Nos reunimos precisamente el día del sol, porque éste es el primer día de la creación, cuando Dios empezó a obrar sobre las tinieblas y la materia, y también porque es el día en que Jesucristo, nuestro salvador, resucitó de entre los muertos. Lo crucificaron, en efecto, la vigilia del día de Saturno, y a la mañana siguiente de ese día, es decir, en el día del sol, fue visto por sus apóstoles y discípulos, a quienes enseñó estas mismas cosas que hemos puesto a vuestra consideración.

RESPONSORIO

R. Jesús, cuando iba a pasar de este mundo al Padre, * instituyó en memoria de su muerte el sacramento de su cuerpo y de su sangre. Aleluya.
V. Y, entregando su cuerpo como alimento y su sangre como bebida, dijo a sus discípulos: «Haced esto en memoria mía.»
R. Instituyó en memoria de su muerte el sacramento de su cuerpo y de su sangre. Aleluya.

miércoles, 10 de abril de 2013

Arzobispo de Toledo: Papa quiere que dejemos las cosas superfluas :: EWTN News


Arzobispo de Toledo: Papa quiere que dejemos las cosas superfluas :: EWTN News

El Arzobispo de Toledo y Primado de España, Mons. Braulio Rodríguez, ha destacado de las primeras semanas de Pontificado del Papa Francisco su "alegría" y "sencillez", así como la "determinación" que quiere en todos los católicos de ir a lo esencial y dejar las cosas superfluas.

A preguntas de los medios, Mons. Rodríguez ha señalado que "lo más significativo" del Papa es la "alegría que quiere mostrar" y la voluntad de decir: "podemos ser cristianos, vamos a dejar las cosas más superfluas, a centrarnos en lo que es verdaderamente nuestra fe y a ponernos a trabajar".

"Eso es a lo que nos ha impulsado, junto con los gestos de sencillez y saltarse el protocolo", ha indicado el Primado de España, quien ha destacado que el Papa haya transmitido que "hay que ir a lo esencial y a lo que es importante".

Todo ello, ha añadido, para saber que "nosotros no estamos aquí para presumir de nada sino para vivir la Fe y la misión que el Señor ha encomendado a su Iglesia en una época muy difícil y concreta con problemas muy definidos". "Lo que hace falta es determinación y yo creo que es lo que el Papa Francisco quiere, determinación en todos nosotros", ha agregado.

Los jóvenes

En cuanto a la labor del Papa con los jóvenes, Mons. Rodríguez ha dicho que "quizá" Francisco "allana" el camino hacia este colectivo con sus gestos y sus signos, aunque ha señalado que su "bautismo de fuego" será la Jornada Mundial de la Juventud en Río de Janeiro el 2013.

"Allí veremos, en su tierra latinoamericana, lo que aquello va a significar sin olvidar lo que debe ser fundamental para los jóvenes: que seguimos a alguien que es camino de verdad y vida y que se llama Jesús de Nazaret resucitado".

El Arzobispo de Toledo cree que a los jóvenes de hoy en día les "cuesta mucho más" ser católicos y cristianos "porque no vamos a ellos con cataplasmas ni para decirles: 'venid aquí que lo vamos a pasar bien'".

"Para pasarlo bien id a las discotecas o a otras cosas por ahí", ha dicho Mons. Rodríguez a los jóvenes, quien, no obstante, ha señalado que cuando la Iglesia Católica actúa con este colectivo no lo hace "en un clan de mayores" sino ante unos jóvenes "que tienen una vitalidad y una forma concreta de vivir".

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